Pérez del Peso, doña Lorenza, doña Emilia y doña Pilar

Ribadesella › Asturias

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Datos básicos

Clasificación: Reseñas históricas

Clase: Educación

Tipo: Profesores

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Ribadesella

Parroquia: Ribadesella

Entidad: Ribadesella

Comarca: Comarca del Oriente de Asturias

Zona: Oriente de Asturias

Situación: Costa de Asturias

Código postal: 33560

Cómo llegar: Pérez del Peso, doña Lorenza, doña Emilia y doña Pilar

Dirección digital: 8CMPFW6R+RX

 

Pérez del Peso, doña Lorenza, doña Emilia y doña Pilar

Nota: No disponemos de foto y mostramos un detalle del mapa de la zona. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

Autor: Ramón Capín Rama*, licenciado en Filología Inglesia y profesor de Educación Secundaria y Formación Profesional.

Fecha: 1 de octubre de 2009.

A pesar de haber tenido un papel muy relevante en la historia de Ribadesella como ejemplo de altruismo y generosidad, la vida de las hermanas doña Lorenza, doña Emilia y doña Pilar Pérez del Peso resulta poco conocida en la villa.

Procedentes de Cuba, a finales del siglo XIX las tres hermanas y su padre se instalan en Ribadesella, y fundan una institución educativa ubicada en la actual calle Manuel Fernández Juncos, número 11, 2º piso (sobre el mesón Rompeolas). En esta institución llegarían a atender hasta a tres generaciones de algunas familias del pueblo.

Las tres maestras constituían verdaderos modelos de caridad y desinterés. Aunque se trataba de una escuela privada, en realidad asistía todo aquel que lo necesitaba, tuviera o no medios para pagar la enseñanza. Niños y niñas de familias muy humildes acudían regularmente a clase como si se tratase de una escuela pública y gratuita.

Doña Pilar pronto se marcha a ejercer de maestra pública a Ciaño (Langreo), quedando doña Lorenza y doña Emilia a cargo de la escuela. Si bien en un principio se trataba de una escuela mixta (como se puede observar en la foto), posteriormente los alumnos varones fueron trasladados a algún otro centro, por lo que la escuela de las hermanas Pérez del Peso pasó a especializarse en enseñanza para niñas.

Pronto se abrirían otros colegios privados en el pueblo. Los archivos consistoriales mencionan varias «escuelas particulares», como la de doña Paz Díaz, la de doña Pilar Calvo, la de doña María de Jesús Suárez, la de doña María Dolores Alea Méndez (todas de niñas) y el colegio de don Indalecio Lafuente (de niños). Además de las Escuelas Graduadas de la Atalaya, existían colegios públicos de primera enseñanza en diversas aldeas del concejo como Collera, San Esteban, Moru, etcétera. Tanto los centros públicos como los privados estaban sometidos a la intervención de la administración local.

Posteriormente, se fundarían varios centros educativos en la villa, a saber: el actual Colegio de las Religiosas Dominicas de la Anunciata, el de los Hermanos Viatores (de San Viator) en el antiguo edificio de la Guardia Civil, el de los Hermanos Maristas en uno de los chalés de El Cobayu (después edificio de Aduanas), el colegio San José en la calle Comercio, el Colegio Libre Adoptado Fundación Ruisánchez en la playa y, finalmente, el actual Instituto de Enseñanza Secundaria Avelina Cerra.

A finales del siglo XIX se había constituido en el consistorio riosellano una Junta Local de Primera Enseñanza, compuesta por el Alcalde, el cura párroco, un concejal, dos vocales y un secretario. Las funciones de esta Junta consistían en realizar periódicamente un control y evaluación tanto del equipamiento de los centros escolares de la villa y concejo, como del progreso educativo-cultural del alumnado. (Nuestro sistema educativo actual tendría algo que aprender de aquellos tiempos).

En acta consistorial de fecha 20 de julio de 1896, en referencia a una inspección realizada en la escuela de las hermanas Pérez del Peso, se dice lo siguiente:

«Se hallan matriculadas en dicha escuela sesenta niñas (?). La Comisión examinadora hace especial mención de esta escuela por haberla encontrado en un estado muy próspero revelando las niñas de todas las Secciones conocimientos sólidos en las materias que fueron objeto de examen, razón por la cual la Comisión, en la calificación para los premios, haciendo verdadera justicia, adjudicó en letras y labores quince premios primeros, cuatro segundos y cuatro terceros».

En la foto que acompaña a este artículo, en la que se ve a doña Emilia sentada en el centro, se han podido identificar, entre otras, a las siguientes personas: Teresa, María y Carmen Blanco, Carlos y Eriberto Prieto de la Villa, Pepe, Consuelo, Carmen, Irene y María Fernández, Marita y Asunción (Chochó) Ruiz, Paulita, Carmina y Gloria González, Manolo, Fernando, Antonio y José María Quesada, María Cueto, Carlos Piélagos, Lolina Prieto, Ricardo Cangas, etcétera.

Las hermanas Pérez del Peso tenían en su piso-escuela una sirvienta riosellana llamada Rita Berbes. Considerada como parte de la familia, quienes la conocieron la describen como una persona que «siempre estaba de buen humor». Tenía por costumbre freír rodajas de pan y echarles azúcar por encima para dárselas a los alumnos a modo de golosina. También solía cantarles coplillas, como por ejemplo la siguiente:

Rita Berbes tenía un burru-que le ganaba el jornal.

Al burru le entró la peste

y Rita se echó a llorar.

Cachilipún si el borrico se /muere,

cachilipún qué le vamos a /hacer.

Cachilipún guardaré el /esqueleto

cachilipún para hacerme un /corsé.

El afecto entre Rita y las maestras llegó a tal extremo que, estando doña Pilar jubilada de su plaza en Langreo, y ya de regreso en Ribadesella, al quedarse Rita ciega al final de su vida, doña Pilar decidió irse con ella al Asilo de Ancianos para evitar que se quedase sola y poder atenderla en su ceguera.

En un acta del Ayuntamiento fechada el 21 de septiembre de 1896, se señala la toma de posesión de doña Lorenza como «maestra interina en la escuela de niñas de esta Villa». A partir de ese momento, doña Emilia se queda encargada de la escuela privada; y doña Lorenza comienza a trabajar en las Escuelas Graduadas de la Atalaya, en colaboración con don Valeriano Díaz Saraste (conocido como el Maestrón), encargado de la Escuela de Niños.

Resulta sorprendente la extraordinaria valoración que la Junta Local de Primera Enseñanza hacía de la labor de doña Lorenza en las Escuelas Graduadas; según consta en un acta municipal de fecha 20 de julio de 1902, en la Escuela de Niñas se observa: «el orden más completo (?) excelente disciplina y atención y compostura esmeradas (?) todo lo cual honra sobre manera a su ilustrada y celosa profesora doña Lorenza Pérez del Peso (?). La soltura y desembarazo con que las niñas contestan a las preguntas que se les dirigen y los brillantes conocimientos que alcanzan en todas las asignaturas, satisfacen al examinador más exigente y satisfecha queda la Junta Local de la buena organización y resultado obtenido en los exámenes de esta bien atendida escuela».

Escasas son las veces que un maestro o profesor ve elogiada su labor educativa de esta guisa en la actualidad. Con el tiempo, doña Lorenza llegaría a formar parte del Consejo Local de Primera Enseñanza del municipio.

Pero no es sólo en el terreno profesional en el que destacaba esta buena señora. Su abnegación la llevaría a hacerse acreedora, como veremos, de un galardón por su labor social con los más necesitados. Don Valeriano y doña Lorenza fundaron en la cantina de las Escuelas Graduadas un comedor gratuito en el que los alumnos pobres del municipio degustaban los exquisitos menús elaborados por la cocinera, conocida como Celia la de Llope. Además, doña Lorenza fundó una «escuela dominical» en la que impartía clases particulares gratuitas a chicas analfabetas que trabajaban de sirvientas por el pueblo.

Por si esto fuera poco, el piadoso corazón de esta maestra la llevó hasta el extremo de poner en peligro su propia vida. En el año 1917 hubo una terrible epidemia de gripe que causo gran mortandad entre la población del concejo riosellano; por testimonios orales sabemos que por el puente que cruza la ría se llegaron a ver hasta tres ataúdes seguidos camino del cementerio. Ante esta situación, doña Lorenza se dedicó a repartir comida gratuitamente por las casas de familias pobres afectadas por la enfermedad, con el consiguiente riesgo de contagio de aquella gripe letal.

Por esta razón le fue concedida una condecoración de beneficencia consistente en un broche para colocar en la solapa. ¿Podemos aventurarnos a decir que debió de ser el único galardón de esta índole que se ha otorgado en Ribadesella? Creemos que sí.

Con todo este bagaje educativo y social, sin embargo, esta maestra no se libraría de sufrir las consecuencias de nuestra incivil guerra civil. Siendo su único «pecado» el profesar una enorme fe cristiana que, como hemos visto, no se limitaba a dar golpes de pecho, doña Lorenza fue destituida de su puesto de maestra por las fuerzas republicanas. Y, a pesar de no tener significación política alguna, sería encarcelada durante varios meses en Cangas de Onís. Liberada posteriormente por los mismos que la detuvieron, permaneció en Cangas durante un tiempo, hasta que finalmente las fuerzas nacionales la reintegraron en su cargo de maestra en Ribadesella.

Tras lo dicho aquí, podemos afirmar que «Las Cubanas», como las gentes del pueblo solían llamar a las maestras, encarnaban un verdadero paradigma de virtud. La humanidad que desbordaban doña Lorenza, doña Emilia y doña Pilar solamente se observa, muy de tarde en tarde, en personas dotadas de un don, de una gracia que nos supera al resto de los mortales.

La impronta que dejaron en Ribadesella nunca debería olvidarse. Sirva este humilde artículo para actualizar y conmemorar la memoria de tan excepcionales personas.

Agradecemos la colaboración de doña Carmen Alonso, doña Maruja Pérez y doña Maruja Arias, sin cuya contribución este artículo no hubiera podido escribirse.

NOTA:

(*) Este artículo fue publicado también por su autor en la página 10 del diario asturiano La Nueva España, el miércoles 12 de agosto de 2009, dentro «La Alataya» —nombre de su sección como colaborador con este medio— y con el siguiente título: Semblanzas riosellanas: las hermanas Pérez del Peso.

 

Sobre el Concejo de Ribadesella

Ribadesella es un concejo asturiano situado en el oriente que limita al norte con el mar cantábrico, al este con Llanes, al Sur con Cangas de Onís y Parres, y al oeste con Caravia. Comprende una extensión de 84,73 Km2 presentando dos zonas muy diferenciadas: la costera y la interior. La villa capital es el principal núcleo de población.

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