El arte paleolítico de Ribadesella

Ribadesella › Asturias

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Ruta GPS

Teléfonos: Oficina de turismo

985 860 038

 

Datos básicos

Clasificación: Patrimonio cultural

Clase: Patrimonio civil

Tipo: Arqueología

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Ribadesella

Parroquia: Ribadesella

Entidad: Ribadesella

Comarca: Comarca del Oriente de Asturias

Zona: Oriente de Asturias

Situación: Costa de Asturias

Dirección: Ribadesella

Código postal: 33560

Cómo llegar: El arte paleolítico de Ribadesella

Dirección digital: 8CMPFW6R+RX

E-mail: Oficina de turismo

E-mail: Ayuntamiento de Ribadesella

Sobre Ribadesella: Situada en la costa oriental de Asturias, a los pies de los Picos de Europa, Ribadesella ofrece al visitante una amplia variedad de atractivos: paisaje, historia, cultura, naturaleza, fiestas, gastronomía… concentrados en un territorio recorrido por el río más famoso de Asturias, el Sella.

Tipo de turismo: accesible, activo, agroturismo, arqueológico, camping, carreras de montaña, costero, cultural, descanso, espacios protegidos, eventos, gastronómico, golf, lgtb, monumental, ornitológico, rural y sol y playa.

 

El arte paleolítico de Ribadesella

Nota: No disponemos de foto y mostramos un detalle del mapa de la zona. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

RODRIGO DE BALBIN BEHERMANN*

Catedrático de Prehistoria

Universidad de Alcalá de Henares

Ribadesella posee en sus proximidades, y en parte dentro casi de su mismo casco urbano, una riqueza que no es frecuente y que destaca el conceyu riosellano de los demás. Esa riqueza es el conjunto de Ardines, donde se encuentra la cueva principal de Tito Bustillo.

No es fácil, ni probablemente necesario, establecer un ranking de cuevas con Arte Paleolítico, pero si me viera obligado a hacerlo, colocaría a Tito Bustillo entre las cinco más importantes del mundo. Esa importancia se debe a la cantidad y calidad de sus representaciones artísticas y a un yacimiento excavado del Paleolítico Superior de gran condición. Pero, además, tenemos alrededor todo un conjunto de cuevas decoradas y habitadas que es muy difícil de encontrar en la época.

El conjunto de Ardines no ha sido valorado suficientemente hasta ahora. Se trata de un grupo al menos de diez cuevas, de las que todas tienen restos de habitación del Paleolítico, y cuatro de ellas arte de la misma época. Nos encontramos, por tanto, frente a un conjunto grande e importante de lugares de vivienda y representación, que no se remiten solamente a Tito Bustillo, el más importante de todos ellos.

Muchas de las cuevas son conocidas desde hace bastante tiempo. La Cuevona, situada sobre Tito Bustillo, fue excavada por primera vez en 1899 por Justo del Castillo y más tarde, en 1912, por Hernández Pacheco. Sobre ella escribirían también Obermaier, el Conde de la Vega del Sella y Jordá. Otras, como La Lloseta, fue excavada por Jordá en los años cincuenta. Fueron trabajos aislados, habitualmente sin continuidad, que hablaban de unas cuevas con yacimiento, pero que no solían relacionar unas con otras ni se proponían la reconstrucción del poblamiento del macizo a lo largo de todo ese tiempo.

Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por el grupo espeleológico Torreblanca, del que formaba parte Tito Fernández Bustillo, muerto poco más tarde mientras practicaba la espeleología en otra cueva.

En 1970 se realizaron las primeras excavaciones a cargo de M. A. García Guinea, de la Universidad de Santander, y poco más tarde se haría el túnel de entrada que hoy permite el acceso a la cueva, sin respetar su medio ambiente ni sus condiciones originarias.

A partir de 1972 comenzó a excavar en la cueva A. Moure Romanillo, de la Universidad de Santander, y desde 1974 comenzaron los estudios sistemáticos de arte, dirigidos por el mismo A. Moure y por mí mismo. Esos trabajos se desarrollaron hasta la década de los ochenta, y en ese momento se produjo una excavación bajo el Panel Principal a cargo de A. Moure y M. González Morales. En el año 90 yo mismo hice una pequeña campaña de fotografía, y después los trabajos se vieron interrumpidos por diversos motivos, entre otros la carencia de subvención, hasta que han sido reanudados en el mes de mayo de 1999 bajo mi dirección.

Lo que conocimos desde el principio fue publicado en diversos artículos que constan en la lista final, hasta dar una idea completa de la cueva, a la espera de la publicación final, que requería todavía de varias campañas sobre el terreno. Eso fue lo que intentamos el año pasado, pero el éxito obtenido, muy superior a lo que esperábamos, nos hizo, en primer lugar, proseguir los trabajos de documentación de esta cueva y en las circundantes, y en segundo lugar, cambiar nuestra idea sobre el conjunto de Ardines, no solamente en cronología y abundancia de representaciones, sino también en la valoración cultural del mismo.

Tito Bustillo tiene XI conjuntos grabados y pintados, que se desarrollan a lo largo de más de 800 m en una cueva que pudo estar decorada en su práctica totalidad. Los autores entrarían por el lado contrario al de hoy, por la entrada que mira hacia el pueblo de Ardines y hacia la hondonada donde el río San Miguel entra en la roca para formar las cuevas sucesivas del macizo. Allí hay una caída de rocas que taponó un acceso más bien estrecho de golpe, matando en la caída a uno de los ocupantes que allí yace tumbado. Hacia fuera y hacia dentro de esa entrada antigua viviría el grupo de Tito Bustillo, que además decoraría profusamente su lugar de vivienda, con grabados y pinturas que vamos conociendo ahora. Allí se desarrolló la excavación que nos dio a conocer piezas de sílex y objetos de hueso, esculturinas, agujas de coser, espátulas, azagayas y arpones.

Más al interior aparecen grandes bloques caídos del techo, quizás en el mismo momento en que cayeron los de La Cuevona, y que fueron aprovechados por los habitantes paleolíticos para hacer sus propias casas entre ellos, pintando y grabando sus superficies por fuera y por dentro hasta grandes alturas. Sería un espacio impresionante, lleno de color, que bien iluminado chocaría vivamente a todo el que lo viera. Mucho se pintó, tanto, que hay una superficie donde se preparaba el colorante para pintar, y un sitio donde se machacaba el rojo en la oquedad de una estalagmita.

Hacia el interior hay espacios más y menos importantes; el más importante de todos es la Galería Principal, donde se suceden figuras de gran tamaño de renos y caballos sobre un fondo de grandes figuras rojas de mayor antigüedad y donde se incluyen formas femeninas humanas de gran tamaño. Grabados y pinturas se superponen unas a otras a lo largo de más de diez mil años, desde el 22000 hasta el 10000 antes de Cristo, indicándonos las preferencias del grupo a lo largo de tanto tiempo. Hay otros dos paneles en la Galería Principal, con figuras de menor tamaño, pintadas y grabadas como las más grandes a partir de todas las técnicas usadas en el Paleolítico. Fue el sitio donde con más fuerza se emplearon los artistas, sin duda el más importante para ellos y para el sentido de sus representaciones.

Las figuras se suceden a lo largo de la cueva, a los lados, en galerías laterales, como el conjunto VIII que llamamos Galería de los Caballos, donde se grabaron algunos de los más bellos de todo el Paleolítico, aprovechando los resaltes naturales de la pared. En el conjunto VII encontramos una de las pocas figuras de cetáceo que conocemos en el Arte Paleolítico, grabada sobre la pared en un trazo muy superficial raspado y acompañada de cabras y bisontes.

Según vamos llegando al final de la cueva, aquél por el que ahora entran los turistas, las figuras son más raras, pero ante nuestra sorpresa, y al ascender por una galería lateral, nos encontramos con la presencia de la única cámara dedicada a la figura y al sexo femenino conocida en el Paleolítico. Son figuras de mujer de perfil, que tiene pintado el sexo de frente, y aprovechan en ocasiones los resaltes de la pared para conformar los perfiles femeninos. Son de buen tamaño, superiores al metro de altura, y se parecen mucho a las que están en la capa inferior de la Galería Principal, marcando el estilo de las épocas más antiguas de aquél.

Hay figuras femeninas en todo el Arte Paleolítico, pero no hay espacios dedicados exclusivamente a su representación sexual. Hay figuras masculinas en el Arte Paleolítico, siempre más difíciles de distinguir, pero no se conocen espacios dedicados exclusivamente a su representación sexual. Esto es así, salvo en el macizo de Ardines. No sólo tenemos el Camarín de las Vulvas de Tito Bustillo, sino tres espacios dentro de la cueva de La Lloseta, dedicados al sexo masculino.

La Lloseta es otra de las cuevas importantes de Ribadesella. Su boca está a pocas decenas de metros de la antigua de Tito Bustillo, en un nivel algo superior que mantiene hasta pasar por encima de la Galería Larga de ésta, con la que se comunica. Hace 12.000 años ambas formarían parte del mismo espacio, y estarían transitadas por las mismas gentes. Una posee espacios netamente femeninos y otra espacios netamente masculinos, con una claridad que no admite lugar a dudas. Nos encontramos con sitios muy especiales dentro del Arte Paleolítico, únicos podríamos decir, donde no solamente se producen figuras animales de una calidad extraordinaria, sino también referencias humanas únicas.

Restos de arte nos quedan también, muy perdidos, en La Cuevona y mejor conservados en Les Pedroses, donde a las figuras ya conocidas de animales se unen la de un gran personaje disfrazado con la piel de un bisonte o toro y un gran ciervo de cuernos palmeados. Restos perdidos hay también en El Cierro, y confiamos en encontrar alguna cosa más dentro de los trabajos que seguimos llevando a cabo.

El conjunto de Ardines no son un grupo de cuevas aisladas donde ocasionalmente vivieran familias paleolíticas, sino un espacio único habitado durante más de diez mil años en el Paleolítico Superior, pero durante otros tantos en el Paleolítico Medio anterior, y durante algunos miles más al terminar el Paleolítico y llegar la bonanza actual a partir del 8.000 antes de Cristo. Se trata de un lugar que nosotros llamamos de agregación, de un centro de referencia y reunión de los grupos sociales que lo habitaron, en diez cuevas al menos y al mismo tiempo. Es un sitio de poblamiento, relativamente estable, con habitaciones próximas desde el exterior y más próximas desde un interior por el que muy frecuentemente se podrían comunicar entre sí. Dentro de Ardines la cueva de Tito Bustillo es la más importante y mejor decorada a lo largo de todo el tiempo y la que probablemente daría cobijo a más personas y a más reuniones, en un espacio múltiple de vivienda, relación, reunión y actividades artísticas y sociales.

Ahora vemos Tito Bustillo de otra manera, engarzado en las otras cuevas y formando parte de un todo que es el importante, y el que queremos valorar con nuestros trabajos. Tenemos una tarea por delante, que consiste en conservar y valorar un conjunto que nunca ha sido convenientemente tratado. Nos proponemos adaptar para la visita muchos sitios de Ardines que nunca fueron visitados y que pueden darnos una idea mucho más completa de la realidad del Paleolítico. Hemos hecho una muestra para el público en La Cuevona, que incluye un audiovisual de acercamiento a las realizaciones artísticas y al mundo paleolítico. La colaboración entre el Ayuntamiento de Ribadesella y el Gobierno del Principado ha dado lugar a la ampliación del Aula Didáctica de entrada de Tito Bustillo y al perfeccionamiento y adaptación de la misma, con nuevos elementos que se incorporarán, como audiovisuales, exposiciones, talleres, tiendas y salas de reunión.

Queremos valorar el macizo de Ardines y darlo a conocer a propios, extraños, asturianos y no asturianos. Queremos que las maravillas de Tito Bustillo y las demás cuevas se acerquen a la gente, para que puedan llegar a apreciarlas y amarlas como se merecen. Se trata, sin duda, del conjunto artístico más importante de Asturias y de uno de los más importantes del mundo. La casualidad nos ha permitido conocer las obras de arte de nuestros antepasados de hace 12000 años. Vamos a aprovecharla para conocernos mejor a nosotros mismos y para amar nuestra tierra y nuestro pasado.

Madrid, año 2000.

Bibliografía fundamental

BALBIN, R. de; MOURE, A.: «Pinturas y grabados de la cueva de Tito Bustillo (Asturias): el Conjunto I». Trab. De Prehistoria, 37, 1980, pp. 365-382.

—: «Las pinturas y grabados de la cueva de Tito Bustillo. El sector oriental». Studia Archaeologica, 66, Valladolid, 1981.

—: «La Galería de los Caballos de la cueva de Tito Bustillo». Altamira Symposium, 1981, pp. 85-117.

—: «Plan de investigación en la cueva de Tito Bustillo». Revista de Arqueología, 15, 1982, pp. 36-45.

—: «La galería principal de la cueva de Tito Bustillo». Ars Praehistorica, I, 1983, pp. 47-97.

—: «Las superposiciones en el panel principal de la cueva de Tito Bustillo». Homenaje a D. M. Almagro, t. I, 1983, pp. 287-299.

BALBIN, R. de: «L´art de la Grotte de Tito Bustillo (Ribadesella, Espagne). Une vision de synthèse». L´Anthropologie, t. 93, nº 2, 1989, pp. 435-462.

MOURE, A.: La Cueva de Tito Bustillo. El Arte y los Cazadores del Paleolítico. Ediciones Trea, S. L., 1992.

NOTA

(*) En el mes de septiembre del año 2001, el equipo de investigación que dirige Rodrigo de Balbín dio a conocer un nuevo descubrimiento, de extraordinaria importancia científica, en la cueva de Tito Bustillo, sin duda uno de los grandes santuarios mundiales del arte paleolítico y un vivero inagotable para el conocimiento de la Prehistoria: dos pinturas antropomórficas y cinco diminutas tallas de caballo y de ciervas sobre huesos de equinos.

Las figuras humanas, que De Balbín —cuyo equipo halló por las mismas fechas otras dos grutas con pinturas paleolíticas en el macizo de Ardines: Pandu y Cueto— calificó de excepcionales, miden unos 30 centímetros y están trazadas en rojo muy intenso. Son las siluetas alargadas de dos varones, uno de ellos con el sexo claramente diferenciado. Estas pinturas translúcidas fueron descubiertas en una sala anexa a la galería principal, en una zona de muy complicado acceso. La relevancia del hallazgo es debida a la singularidad de las pinturas y a la escasez de figuras humanas en el arte parietal. Hasta ahora en Tito Bustillo sólo se conocía otra pintura antropomórfica.

Las tallas, halladas en la galería principal de la gran gruta riosellana, fueron hechas, según De Balbín, por artistas del Magdaleniense (periodo prehistórico de fines del Paleolítico superior) sobre huesos de hioides de caballo, todavía más finos que una uña human

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